domingo 5 de agosto de 2007

Tierra mia


Tierra con olor a lluvia y naranjales fragantes
de mieles derramadas por la plaza.
calles por mucho tiempo caminadas
en la niñez, cuando el sol intentaba robarte

Tierra mía, de dulces calles,
que se arremolinan detrás de los árboles,
en la adolescencia, descubriendo el amor a cada paso,
hoy, mañana y siempre, eternamente añoradas.

Amado hermano


Amado hermano, que nunca descansas,
te arden las manos, te quema la sangre
hermano mudo, sumiso, encadenado,
a esta realidad que te asesina a cada paso.
De tu boca crispada, mutilada escapan suplicas
que vuelan y se esconden en el aire,
la tierra te recibe con los dientes apretados,
con sus ásperos dedos de arena y barro.
Lentamente te van matando, como antes,
te han abierto surcos sanguinarios en la carne
se te niega el alimento, también los hospitales
y al final se te niega hasta el aire.
Alguna vez tu mirada se había iluminado
cuando dentro del vientre de tu madre,
no necesitabas el calor, tampoco el aire,
ni siquiera ese pan que ahora te es negado.
Hermano, que a veces eres luz y otras pájaro
a tu historia, nadie se anima a contarla,
es una historia sin niñez y sin infancia,
historia antigua de luces que se apagan.
Descansa hermano solitario, te amamos!!!

El cristo hachero


En aquellas horas que pasan ardiendo
en el ir y venir de las hachas;
estrujando las lágrimas
que se mezclan con el sudor
por esos surcos de carne viva
que fueron abiertos por el sol...
Te encuentro Jesús
recostado en los brazos de la vida,
agonizante en el misterio del monte;
que poco a poco se va volviendo leña,
y al final...solo deja cenizas.
Hoy estás aquí como hace mucho tiempo
cuando la savia corría por tu cuerpo;
cuando las horas se quedaban,
prendidas de tus gajos en silencio.
Te vi, en los inmensos quebrachales
cargando tu cruz con forma de hacha;
el paso cansino y la espalda doblada
no sé, si por el peso de los leños
o por el constante paso de los años
Jesús, el de todas partes
me parece verte aún,
entre los mistoles y las tuscas
con tu atado de fé en las espaldas;
caminando incansable;
por la caliente tierra de Santiago.

Soliloquio profano


Tantos colectivos partieron sin llevarme,
tantos pasaron raudos a mi lado,
sobre mi desolado cuarto,
donde no descanso;
donde sigo prisionera
desde que comenzó el mundo
predicando mis dudas,
acunando mi quebranto,
peregrinando entre mis hermanos,
que se desesperan entre siluetas borrosas.

¿También tú Señor, peregrinas entre sollozos desde el fondo de los tiempos?
Señor aquí..., nos calcinamos desde la madrugada,
cuando las sombras ocultan sus pálidos rostros,
y los hombres esconden sus húmedos deseos,
abrumados por este sol al que no pueden mirar de frente.
Entre puentes dormidos he gastado mi ropa,
me aferré al viento y volé hacia ti;
tratando de interrogarte con mi voz imprecisa.
Por aquí, en mi cuarto, mi conciencia me sentencia,
no tengo un cielo, y aprieto las estrellas,
que se hacen añicos en el brillo de una lágrima.
Araño mis ventanas, me embiste el desaliento,
contemplo: mutilando sentimientos,
los huérfanos, los pordioseros sin techo;
y frente a mis ojos, Jesús no respira, se debilita.
¡Creo que estoy divagando! Ahora dudo de todas las palabras;
...:Y ante ti Jesús...,
mi fe se deshilvana,
mi piel tiene el color de la lluvia milenaria,
y tu presencia Jesús, llena este cuerpo abandonado.
¡Es tarde Señor! Te llevaste el sol; que te sacaba de la bruma,
que se dispersaba entre mil espejos.
Mi cristo desgarrado, se contorsiona
y porque sé..., que los milagros nunca se repiten,
caigo rodando en la noche consumada

después de haber subido al cielo, para interrogarte.
¡Mi corazón está muy viejo!
Y no va a sobrevivir entre tantos desastres;
¡Señor, no permitas que mi voz,
siga sonando a blasfemia en tus oídos!
¡Porque cada día, minuto a minuto;
Un cristo anónimo vuelve a ser asesinado!
¡Deja por favor, que todos los maderos
se incendien en el asfalto,
para que nunca más volvamos a usarlos!
En esta ciudad, Jesús, somos dos extraños;
dame un puñado de sombras para seguir viviendo,
y perdóname, no sé consolarte
yo estoy sin nadie para mi cansancio.

N.N. Que en paz descansen!


Un graznido lúgubre erizó las pieles
y encogió el último gesto;
del cristo que vuelve a ser asesinado,
en cada joven hecho añicos
por una reorganización innecesaria.
¡Hermano malgastado,
confuso, temeroso y abatido,
por una dictadura que te señala!
En un camino ebrio de sangre
te ahogaron entre gritos;
con la complicidad del que calla,
y con una voz...
que suena a blasfemia; negando.
Nadie silencio tus quejidos
cuando en los oscuros campos;
la ignorancia se ensañó contigo.
¡Levanta tu brazo americano
y señala al autor de la barbarie!
¡Señor! Que en paz descansen,
en la lenta erosión de alguna playa,
donde sus cuerpos quedaron abandonados.

N.N. Dónde estás?


He llamado a todas las puertas,
me siento nómada, con un bastón dudoso,
la sangre trepa las paredes
y un escalofrío corta mis venas.
Desde que te llevaron, sin cansancio
estoy buscando el rastro,
la calle me trae otras historias,
pero no silencian mi lamento.
¿Dónde estás?
Soy una vagabunda,
que busca hogar eternamente;
desde que desapareciste...
en la vana erosión del escenario,
donde los seres debaten y destruyen.
Hasta creo que me volví pagana
cuando salgo de la iglesia;
mi fe, se derrumba entre lágrimas.
¡Señor! ¡Entrégame a mi hijo!
¡Un vértigo! Mi cabeza se desgaja
y tu corona se llena de sangre.
Yo he tallado en la madera, Jesús,
tu callado sufrimiento, tu dolor,
una íntima congoja me empujaba.
¡Voy a buscar a mi hijo!
Tus llagas no cicatrizan
Y mi delirio va hacia el campanario.
¿Dónde estás hijo mío?
¿En qué sepulcro anónimo
donde nadie se arrodilla?
¡Perdóname Señor!
No sé consolarte...
Por este horror y esta barbarie.

Presentación próximas entradas


Muchos años pasaron, desde mis intentos de escritora, la vida me fue dando sorpresas algunas gratas, otras no tanto, algunas muy dolorosas y tristes como la pérdida de personas amadas, mi abuela, mi gran amor de adolescencia que no murió pero igualmente ya no estaba,mis compañeros de secundaria destruidos por una reorganizacion innecesaria, en un país ciego que salía a la calle a gritar los triunfos de la selección argentina y se negaba a enterarse de los vuelos de la muerte, de los campos de concentración, de las madres que marchaban alrededor de la plaza. Así el corazón, se fue encalleciendo, las manos endureciendo y la mirada se fue dulcificando, intentando entender el sin sentido de la vida. Desarraigada de mi tierra, que me vio crecer, ausente de mis afectos y de mis amigos vuelo nuevamente en ideas sueltas que se desprenden en las próximas entradas.

Dos pájaros



Como dos pájaros que juegan
en el amor, sin seguridad,
así jugamos con fuego
y en ese fuego nos fuimos quemando.
Y como en todo juego,
siempre hay alguien que pierde.
Cual de los dos sera?

Quién movió los hilos?


En ese silencio que solo quebraba,
la sentencia dulce de tu mirada, fui tuya,
amor, palabra inaugurada
en el tañir de mi corazón angustiado.
Tu cuerpo y mi cuerpo
eran dos llamas candentes,
y así como se entrega la vida,
cuando vamos a la eternidad
así como nos entrega su caricia,
la mano del Señor en una gota de lluvia
así me entregué a la frialdad de tu deseo.
Quisiera no haberte encontrado
en aquella amplia avenida cálida
después de haber andado mucho,
para no hallarte...,
después de no haberte llamado
para no encontrarte...,
¡Y ahora que?
¿Debo creer que alguien muy poderoso
movió los hilos, para que nosotros;
pobres muñecos, nos encontráramos.
En este silencio,
el grito de mi alma estalla.

Te encontre!



No pude seguir hablando,
avancé hacia ti,
y te abracé con rabia, con hambre,
con unas ganas locas de no querer soltarte.
Y me sentí pequeña en el abrazo,
me sentí polvo y me sentí galaxia,
mucho y muy poco.
¡Te encontré!
Te había colocado allí el cielo
y todo lo demás sobraba,
viajé a tu lado y encontré ternura,
y hasta creí sentir,
una incomprensible bronca
El amor no fue nombrado
solo fue una palabra con sonido superado
y aunque me haya quedado indecisa, sin palabras
sentí que debía confiar en ti
porque puedes hacerme sentir viva
y sin decir nada,
solo deseaba abandonarme
al milagro e tus brazos rodeándome
y de tu ternura insospechada.
Porque solo tú puedes vencer a mi muerte,
a mi insatisfacción, a mis dudas
Quiero que aprendas a amarme ,
pero en serio, no como lo haces ahora.
Sabrás algún día,
que por ti sigo viva.

Tengo miedo!

¡Sí! Miedo a esta soledad
con portafolios y sobretodo
con aspecto de oficinista
prematuramente envejecido,
con los dedos curvos
de aporrear el teclado,
con aspecto de cansado
y dispuesta a quedarse en mí.
Tengo frío,
y cada vez me parezco más
A esta antigua amiga,
Que se refleja en el espejo,
que siempre me mira,
esa callada joven triste
que enmudece, se esconde
y cuando doy vuelta, huye.
Vete soledad, ¡Aléjate!
No soporto siquiera,
mi propia compañía.
Tengo miedo
a caminar por la vida cuando te vas.


La tristeza de mi ocaso


Y ahora, no soy nadie
hoy soy nada;
y camino encogida
hacia la tristeza de mi ocaso,
ya no soy más que escombros
un mísero e insulso ser humano
nada más.
En el agrio destino
ya no sigo tu camino,
y las sedas de las canas
van tejiendo mi vejez;
los haces de la luna
se entremezclan con mi pelo.
Ya no podrán mis huesos
blanquearse al sol,
porque son polvo
en mi empolvada fosa.
Mientras las arañas del tedio
tejen y tejen...,
mientras el grillo de la pena
incuba en mi corazón infecundo
me lleno de soledad,
y se va destrozando mi vida
cada día cuando no te encuentro.
Soy nadie, nada,
cuando vuelves la mirada y te alejas

Eres la imagen del amor




Eres el amor,
que me permite descubrir la vida.

Imagen de oro, plata, rubíes
vida de la muerte que resucita en mi,
geranio de mi ventana
desierta hasta hoy.
Eres mi amor de niña
que contigo quiere crecer,
ruiseñor y dueño del alma mía
contigo de la mano seguiría

hasta el mármol de mi tumba fría.

Cada día


Cada día;
voy buscarte en el suspiro del aire.

V oy a perderme en la inmensidad
profunda de la noche,
viendo tu rostro en las estrellas
y acariciaré tu pelo
en la crin de un cometa.
Sentiré en mi cuerpo
el vacío del espacio
y entre rosas azules
correré a buscarte.
Gritaré en silencio
como un ave errante
gritaré que regreses
como un ave cantando.
Extraviaré mi mirada
en el azul infinito
y dejaré mis oídos atentos
hasta caer en un sueño maldito.

A ti, mi respuesta


A ti que me enseñaste
que el amor solo se siente una vez.

A ti que eres respuestas
para todas mis preguntas,
a ti que eres vida
para vencer mis muertes,
a ti que detienes las sonrisas
y en el canto y la gracia
de tu nombre florece
lo que hace tiempo juega
como duende travieso en mi pecho.

Presentación próximas entradas


Despues de mis escritos de los 12 años guarde mis papeles y volvi a tomar la pluma recien a los 17 años cuando enamorada del amor, soñaba con encontrar ese amor ideal con el que sueña toda adolescente. A esa época en la que jugaba a ser poeta, modelo, navegante, artista,cantante y todo lo que podía experimentar, corresponden las nuevas entradas. Ya existía la foto color, pero nunca pude conseguir la foto real y me tengo que conformar con la del periódico.

Espero tu vuelta


Siento la emoción latente
en cada tramo de sangre renovada;
espero tu vuelta para que me guíes
por senderos de duendes inexpertos.
...:
...:
...:
"Entre calles dormidas te busco
Y solo encuentro mis manos vacías".

Tu abandono


Es mentira no te has marchado
y en medio de mi dolor lloro, sonriendo
y como un sueño sin dueño, es tu marcha
¿Acaso te vas y me abandonas?
¡Mentira! Ríe el mundo
porque me amas y te amo
mientras deshace sus pétalos el sol del estío.
¡Ay mi Dios, la verdad es amarga!
Juntas dice el cansado empedrado
de mis paseos sin vuelta,
en mi afán por encontrarte.
Se agota mi aliento, en el deseo imposible
de encontrar mi recuerdo en tu pensamiento;
se me hielan las manos y también el pecho
porque gozar de tus besos es mi único anhelo.
¿Es talvez un delirio, quizás un sueño?
Se marchó tu amor y llorar ya no puedo.

A solas te encuentro



Siento la tibieza de tu pecho
La atrapo en el suspiro del atardecer;
Cuando el sol se oculta tras los cerros
Y en mi soledad te veo aparecer.
...:

...:
...:
"Papá, cada tarde, a solas
te encuentro en el fondo de mi alma".

Tu nombre



Era una brújula sin norte
una miríada de hojas secas,
que el viento de otoño
arrastraba por las calles;
y solo tenía tu nombre
apretado entre mis labios.
...:
...:
...:
"Padre tu nombre nunca lo digo
Y de ese modo siento que no me faltas".

Mi vida es un cuento


Vivo en un cuento de hadas y leyendas
vivo como niña en un mundo de cristal;
siento que la vida es risa y alegría
creo que la muerte es abrazo de amor.
En clave de ilusión escribo canciones
en un pentagrama rayado de amor,
la canción es la risa que alegre desgrana
golondrinas de vida para los que el tiempo pasó.
Yo quiero detenerme en la ciudad de la infancia
con un parque de esperanzas y un tobogán bicolor.
Las hadas me bendicen con el fulgor de la mañana
ha cambiado mi vida, y su sacrifico es amor.
Pero en este tiempo tirano, debo dejar la infancia,
el viento de la soledad arrasa con mi mundo de cartón,
con leyendas de amor, de duendes de dragón.
La vida en un minuto, que no es tiempo, se escapa,
y por suerte, al encontrarlos me devuelven la risa

alegrando mi existencia en este mundo de dolor.


La vida y el amor florecen
en el arrullo de palomas celestes.

Un milagro en mi vida

Fueron:
Barco en agua salada
guiado por el amor,
ramo de flores silvestres
risa que alegra mi corazón.
Lágrima de un pájaro triste
por el nido que perdió,
se convierten en rocío
doradas por el padre sol.
Sol entre días nublados
rayo entre nubes de amor,
sentimientos tiernos y puros
son los que descubrí en ese amor.



“Viejitos, conocerlos es:
el milagro que la vida me regaló”.